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La temporada estival está a la vuelta de la esquina y muchas personas ya comienzan a ocuparse de su apariencia física. Es en este contexto que en redes sociales y, especialmente en famosos y figuras de la TV, ha cobrado fuerza un tratamiento a base de inyecciones con agujas subcutáneas.

Tras este fenómeno están los fármacos liraglutide y semaglutide. Esto ellos cuentan con la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y en Chile sólo se venden con receta médica.

El nutriólogo de Clínica Las Condes, Dr. Juan Carlos Vega, explica que ´´todos ellos han sido autorizados para pacientes con diabetes y obesidad. Son los más nuevos en el mercado y han demostrado un buen perfil de eficacia y seguridad.”

Sin embargo, el especialista de CLC es categórico en aclarar que “todo fármaco presenta contraindicaciones y riesgos asociados al uso que deben ser valorados al minuto de la indicación y contralados por un nutriólogo.”

Ventajas y desventajas

Una de las razones por las que más se ha popularizado este medicamento es porque permite adelgazar un 15% en promedio. De hecho, los pacientes que han utilizado semaglutide mostraron una baja significativa de peso al recibir dosis semanales progresivas.

El especialista CLC, agrega que “estos fármacos pertenecen a la familia del GLP-1 que actúa en el centro de control del apetito a nivel cerebral, específicamente en el hipotálamo, reduciendo la sensación del apetito y provocando saciedad precoz.” Sin embargo, el Dr. Vega agrega que “el uso de farmacoterapia es un complemento y que todo tratamiento para bajar de peso implica un cambio en el estilo de vida del paciente y no debe ser tomado como un tratamiento por sí solo”.

Pero no hay que dejarse deslumbrar por la popularidad del famoso fármaco. Entre las desventajas, uno de los laboratorios que comercializa el medicamento, advierte que podría causar efectos secundarios graves, entre ellos, posibles tumores tiroideos e incluso cáncer. Y no sólo eso, también puede provocar inflamación del páncreas (pancreatitis), cambios en la vista, bajo nivel de azúcar en la sangre (hipoglucemia), insuficiencia renal, reacciones alérgicas graves, problemas de la vesícula biliar, náuseas, vómitos, diarrea, dolor de estómago y estreñimiento. Razones por las cuales, la correcta indicación y seguimiento con un profesional, es parte fundamental de este tipo de tratamientos.

Pese a estas advertencias, las inyecciones subcutáneas de liraglutide y semaglutide han conseguido bastante popularidad en todo el mundo, y eso que el valor del fármaco no es precisamente económico (bordean los $150.000 cada jeringa). Lo importante, aclaran los especialistas, es no dejarse llevar por la moda ni las recomendaciones de amigos y siempre consultar con un profesional para evitar que el remedio termine siendo peor que la enfermedad.


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