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Katherine Pizarro Corbalán, nutricionista de la Dirección General Estudiantil de la
Universidad Católica del Maule se refirió a la ansiedad y el hambre, entregando diversas
recomendaciones para que no derive en un problema de salud.
Un chocolate antes de dormir, galletas después de almorzar o revisar constantemente el
refrigerador, son algunos de los episodios que se pueden experimentar con la ansiedad de
comer, por lo que Katherine Pizarro Corbalán, nutricionista de la Dirección General
Estudiantil (DGE) de la Universidad Católica del Maule (UCM) explicó por qué se produce.
“La ansiedad por comer hace referencia a que una persona consuma alimentos de forma
impulsiva sin tener un hambre real o fisiológica. Esto puede ocurrir para satisfacer
necesidades emocionales como sentirse molesto o estresado y por llevar dietas poco
saludables sin horarios de alimentación establecidos”, comenzó diciendo.
Y agregó: “Es muy frecuente que estudiantes universitarios presenten ansiedad por
comer, esto debido al alto grado de estrés al que se encuentran sometidos y muchas
veces se refugian en la comida para sentirse felices. Por otro lado, muchas veces es la
primera vez en la que se hacen cargo de su alimentación prefiriendo alimentos ricos en
azúcares y grasas saturadas”.
Muchas veces podemos confundir el tener hambre con la ansiedad, es por eso que la
experta de la UCM aclaró que existen dos tipos de apetito.
“Generalmente hablamos de 2 tipos de hambre, el hambre real y el hambre emocional y
este último es el que está asociado con la ansiedad. El hambre real o fisiológica es gradual,
puede esperar, está abierto a varias opciones, se detiene al estar saciado o satisfecho y no
genera sentimientos negativos. Mientras que el hambre emocional es repentino, es
urgente, impulsivo e incontrolado, hay un deseo de comer algo en específico, sentirse
saciado no es suficiente y puede generar culpa, vergüenza o tristeza en el paciente. La
persona siente que necesita comer para poder satisfacer ‘algo’ que le está perturbando, y
ese ‘algo’ que se esconde detrás de la ansiedad por comer puede ser un conflicto
emocional que no está resuelto de forma adecuada”, sostuvo Pizarro.
Repercusiones
La magíster en Nutrición Humana resaltó que si bien, la ansiedad es una afección
psicológica, también conlleva un componente fisiológico que lleva a las personas a la
ingesta de alimentos en exceso, los cuales generalmente no son saludables, sino que son
“calóricos, bajos en fibra y en micronutrientes, con alto contenido de azúcares y grasas

saturadas, ya que son los alimentos que causan mayor bienestar emocional cuando son
consumidos, ya que estimulan la liberación de sustancias como la dopamina y serotonina”.
“Consumir este tipo de alimentos cuando estamos tristes es algo normal en nuestra
sociedad, sin embargo, si esto se mantiene y se convierte en un hábito puede favorecer el
desarrollo de malnutrición por exceso y enfermedades crónicas no trasmisibles como
diabetes e hipertensión a largo plazo”, complementó.
Recomendaciones
La ansiedad puede ser muy común en estudiantes o trabajadores, es por ello que
Katherine Pizarro entregó diversas recomendaciones para que esto no derive en un
problema de salud.
“Lo principal es que la persona pueda identificar si su hambre es real o es emocional, para
ello se puede trabajar con gestores emocionales de la alimentación. De no ser hambre
real, la persona debe identificar la emoción que lo está llevando a querer comer de forma
impulsiva e intentar manejar esa emoción ya sea meditando, analizando la situación,
resolviendo el problema, y si la emoción es causada por alguna situación que no pueda
resolver por sí misma, se recomienda buscar ayuda profesional”, señaló la experta de la
Universidad Católica del Maule.
Entre las recomendaciones entregadas por la nutricionista está comer de forma consiente:
“Si presentas ansiedad al comer intenta seguir estos consejos: come lento, mastica los
alimentos mínimos 10 veces antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas
tus alimentos mirando pantallas”, dijo.
También llamó a respetar los tiempos de alimentación, prefiriendo comidas nutritivas y
naturales; realizar actividad física y meditación para disminuir el estrés; practicar
actividades que generen una satisfacción similar a la que entrega la comida; no reprimir
las emociones negativas y en el caso de que esto no sea suficiente, se debe buscar
atención profesional, según indicó Pizarro.

– Comer de forma consciente: come lento, mastica los alimentos mínimos 10 veces
antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas tus alimentos mirando
pantallas.
– Respeta tus tiempos de comida, prefiriendo alimentos nutritivos y lo más naturales
posibles.
– Practica ejercicios de relajación, meditación o realiza algún deporte para disminuir
el estrés
– Busca otro tipo de recompensas: realiza una actividades que te satisfagan de forma
similar a lo que consigues con la comida.
– Aprende a gestionar tus emociones: no reprimas ni guardes emociones negativas.
– Busca ayuda profesional
La ansiedad, si bien es una afección psicológica, también tiene un componente fisiológico
que nos lleva al consumo excesivo de alimentos, que generalmente son no saludables,
calóricos, bajos en fibra y en micronutrientes, con alto contenido de azúcares y grasas
saturadas, ya que son los alimentos que causan mayor bienestar emocional cuando son
consumidos, ya que estimulan la liberación de sustancias como la dopamina y serotonina.
Consumir este tipo de alimentos cuando estamos tristes es algo normal en nuestra
sociedad, sin embargo, si esto se mantiene y se convierte en un hábito puede favorecer el
desarrollo de malnutrición por exceso y enfermedades crónicas no trasmisibles como
diabetes e hipertensión a largo plazo.
Nota sobre ansiedad: Katherine Pizarro Corbalán, Nutricionista, Magíster en Nutrición
Humana.

• ¿Qué es la ansiedad y por qué produce ganas de comer?
La ansiedad por comer hace referencia a que una persona consuma alimentos de
forma impulsiva sin tener un hambre real o fisiológica. Esto puede ocurrir para poder
satisfacer necesidades emocionales como sentirse molesto o estresado y por llevar dietas
poco saludables sin horarios de alimentación establecidos.
Es muy frecuente que estudiantes universitarios presenten ansiedad por comer, esto
debido al alto grado de estrés al que se encuentran sometidos y muchas veces se refugian

en la comida para sentirse felices. Por otro lado, muchas veces es la primera vez en la que
se hacen cargo de su alimentación prefiriendo alimentos ricos en azúcares y grasas
saturadas.

• ¿Cómo podemos diferenciar entre ansiedad y hambre?

Generalmente hablamos de 2 tipos de hambre, el hambre real y el hambre emocional
y este último es el que está asociado con la ansiedad. El hambre real o fisiológica es
gradual, puede esperar, está abierta a varias opciones, se detiene al estar saciado o
satisfecho y no genera sentimientos negativos, mientras que el hambre emocional es
repentino, es urgente, impulsiva e incontrolada, hay un deseo de comer algo en
específico, sentirse saciado no es suficiente y puede generar culpa, vergüenza o tristeza en
el paciente. La persona siente que necesita comer para poder satisfacer “algo” que le está
perturbando. Y ese “algo” que se esconde detrás de la ansiedad por comer puede ser un
conflicto emocional que no está resuelto de forma adecuada.

• ¿Qué consecuencias podría tener el comer en exceso por la ansiedad?

La ansiedad, si bien es una afección psicológica, también tiene un componente
fisiológico
que nos lleva al consumo excesivo de alimentos, que generalmente son no saludables,
calóricos, bajos en fibra y en micronutrientes, con alto contenido de azúcares y grasas
saturadas, ya que son los alimentos que causan mayor bienestar emocional cuando son
consumidos, ya que estimulan la liberación de sustancias como la dopamina y serotonina.
Consumir este tipo de alimentos cuando estamos tristes es algo normal en nuestra
sociedad, sin embargo, si esto se mantiene y se convierte en un hábito puede favorecer el
desarrollo de malnutrición por exceso y enfermedades crónicas no trasmisibles como
diabetes e hipertensión a largo plazo.

• ¿Qué consejos le podrían dar a las personas que sufren de ansiedad para evitar
comer en exceso y que ello perjudique a su salud?

Lo principal es que la persona pueda identificar si su hambre es real o es emocional,
para ello se puede trabajar con gestores emocionales de la alimentación. De no ser
hambre real, la persona debe identificar la emoción que lo está llevando a querer comer
de forma impulsiva e intentar manejar esa emoción ya sea meditando, analizando la
situación, resolviendo el problema, y si la emoción es causada por alguna situación que la
persona no pueda resolver por sí misma se recomienda buscar ayuda profesional. Si
presentas ansiedad al comer intenta seguir estos consejos:
– Comer de forma consciente: come lento, mastica los alimentos mínimo 10 veces
antes de tragarlos y disfruta de lo que comes, no consumas tus alimentos mirando
pantallas.
– Respeta tus tiempos de comida, prefiriendo alimentos nutritivos y lo más naturales
posibles.
– Practica ejercicios de relajación, meditación o realiza algún deporte para disminuir
el estrés
– Busca otro tipo de recompensas: realiza una actividades que te satisfagan de forma
similar a lo que consigues con la comida.
– Aprende a gestionar tus emociones: no reprimas ni guardes emociones negativas.
– Busca ayuda profesional


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